viernes, 14 de octubre de 2016

Reflexión acerca de audiovisuales.

Reflexión acerca de audiovisuales.

Los administradores de este blog coincidimos en que utilizar los medios audiovisuales como recurso pedagógico es ya una práctica habitual en el ámbito docente. Sus características los convierten en un elemento motivador para los estudiantes, ya que les permite contextualizar los contenidos aprendidos en el aula y les facilita su comprensión. 
Educadores y padres pueden acceder hoy en día, gracias a Internet, a un amplio catalogo de vídeos didácticos, creados con un fin educativo, así como otros materiales visuales que propician el aprendizaje de los estudiantes.
 Los vídeos educativos son materiales videográficos de utilidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Un documental, una película o un anuncio televisivo pueden ayudar a mejorar la comprensión de los estudiantes. Un tema o un contenido curricular específico se asimilan de una manera motivadora porque las producciones audiovisuales constituyen, en general, un medio atractivo y sugerente para ellos. Integrarlos como un complemento en el aula puede facilitar a los docentes, en buena medida, su labor educativa. Entre los medios audiovisuales, es frecuente la edición de material creado con un fin específico pedagógico. Son los denominados vídeos didácticos, elaborados por docentes o profesionales del ámbito de la producción con una clara intencionalidad instructiva y con unos objetivos educativos bien definidos.
 Cabe destacar que para que el vídeo ejerza su funcionalidad didáctica, no sólo los alumnos deben ver el material, sino que deben identificarlo con la materia y considerarlo un contenido más de la lección que deben aprender. Sin olvidar que, ante todo, tiene que ser motivador para el estudiante.
Antes de elegir un vídeo para verlo en el aula o en casa, es necesario comprobar que se adecua a las características del niño o joven a quien se entregará. No sólo su contenido ha de ser acorde a su edad, sino que debe ser también entendible para el estudiante y coherente con su capacidad de comprensión. Hay que valorar la densidad y duración de la información, el vocabulario que se utiliza, así como la claridad de las imágenes o gráficos expuestos.


 

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